Con la llegada del otoño y el invierno, los fenómenos atmosféricos más dañinos para los edificios —lluvias intensas, granizo o viento— ponen a prueba los elementos privativos de cada vivienda. Terrazas, balcones, trasteros en cubierta requieren de mantenimiento. Su adecuado cuidado evita daños a terceros, al propio inmueble y a la comunidad.
Terrazas, balcones y ventanas
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Desagües limpios: Las terrazas de uso privativo cuentan con desagües, a menudo de pequeña sección, que se obstruyen con facilidad por hojas u otros residuos. Es fundamental mantenerlos despejados para impedir encharcamientos que pueden filtrarse a viviendas inferiores.
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Objetos sueltos: Macetas, tendederos, muebles o cualquier objeto colocado en balcones o terrazas deben estar bien sujetos o retirarse. El viento puede desplazarlos y provocar accidentes en la vía pública.
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Sellado perimetral: Cada ciertos años conviene reforzar o sustituir el sellado de las ventanas y puertas que dan al exterior evitando que una fuerte lluvia provoque filtraciones de agua.
Trasteros y cubiertas privativas
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Orden y limpieza: En azoteas o cubiertas de uso privativo, no deben acumularse enseres, materiales de obra o restos de instalaciones. El viento puede arrastrarlos y causar daños en la comunidad o en la calle.
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Sumideros despejados: En cubiertas planas de uso exclusivo o trasteros descubiertos, los propietarios deben garantizar que los sumideros estén libres de suciedad para que el agua drene correctamente. Una obstrucción puede provocar filtraciones graves.
Elementos instalados en fachada
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Revisión de anclajes: Toldos, macetas o cualquier otro elemento ubicado en fachada o alféizares deben estar firmemente sujetos. Un soporte debilitado multiplica el riesgo de caída con el viento.
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Locales comerciales: Se debe prestar especial atención a banderolas, rótulos y otros elementos añadidos, ya que acumulan desgaste y son especialmente vulnerables.
La responsabilidad de mantener en buen estado estos elementos corresponde a cada propietario. Una revisión preventiva sencilla antes de la temporada invernal evita riesgos de caídas, filtraciones y reclamaciones posteriores, garantizando la seguridad de todos.
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